GAZA. Por Eduardo GALEANO.
Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.
Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.
Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?
El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.
Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.
Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
La llamada comunidad internacional, ¿existe?
¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.
Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.
La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.
…
Eduardo NOVOA MONREAL: "BASES PARA UNA AUTÉNTICA DEMOCRACIA".
Eduardo NOVOA MONREAL. "Bases para una auténtica democracia".
MICHEL FOUCAULT. Treinta años de su partida física.
El próximo 25 de junio se cumplen 30 años de la partida física de MICHEL FOUCAULT. No sólo un intelectual brillante, creativo, original; sobre todo, comprometido con luchas sociales, dejó aliento para resistir al régimen neoconservador que divisó certeramente, desarrollando una ética individual sustentada en valores sociales.
Enrique Eduardo Marí, “Foucault, el espacio polivalente de la criminología”.
Michel Foucault, “Defender la Sociedad”.
Enrique Eduardo Marí, “Foucault, el espacio polivalente de la criminología”.
Michel Foucault, “Defender la Sociedad”.
Encubriendo al nazifascismo.
El comentario anterior fue insuficiente. Trágicamente.
A propósito del crimen colectivo perpetrado hace pocos días en el Palacio de los Sindicatos de Odessa (Ucrania), la gran prensa mundial, sus diarios y cadenas –que al comienzo le abordaron- le han presentado como “el incendio que se desató durante los violentos enfrentamientos”. Un sitio web (actualidades.es) titula: “un incendio provocado por milicias prorrusas causa 40 muertos en odessa”.
A continuación, imágenes de parte del iter criminis; parte, ya que la instigación radica en Kiev, su junta golpista y el apoyo del Imperio.
La policía antimotines –que estaba a 100 metros de allí, observando- dejó hacer.
Del medio centenar de personas muertas hasta ahora ubicadas (jóvenes de Izquierda y funcionarios), la mayoría murieron calcinadas; otras, asfixiadas o rematadas dentro del edificio. O que perdieron la vida saltando de los pisos superiores procurando huir de las llamas. Ya muertas, se vejaron sus restos, tal como aparece en otros videos.
Hasta ahora, constátese la reacción –nula- de gobiernos occidentales. Claro, las víctimas eran de Izquierda.
En Kiev, sólo se procedió a la separación de algunos mandos policiales, nada más.
Y continúa.
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El retorno del fascismo.
Para los medios informativos predominantes, dependientes de grandes grupos económicos, el engaño y el ocultamiento son instrumentos de uso habitual. Queda claro cuando lo que transmiten para Chile se logra cotejar con otras fuentes de información. Los emplean respecto del caso venezolano, en que el asesinato de una chilena (Gisela Rubilar) por una banda antigubernamental ha pasado en y para el silencio.
Semejante política ejercen para el caso ucraniano, ocultando las acciones del grupo que allí tomó el poder, propias de la Alemania hitleriana. El rol de los periodistas que tienen bajo su dependencia no es menor, incluyendo el comportamiento de los que, desde allá, aparecen como corresponsales.
Pulse sobre texto para enlazar: Ucrania, su Maidán y Crimea.
Eduardo NOVOA MONREAL: Crítica del contenido de la enseñanza del derecho.
Eduardo NOVOA MONREAL: Crítica del
contenido de la enseñanza del derecho.
“Cada vez que se habla de mejorar o de modernizar la enseñanza del
derecho nos asalta la sospecha de que -si el problema no es comprendido en toda
su dimensión- puedan acentuarse, antes que resolverse, los defectos notorios
que envuelve el sistema actual de aprendizaje jurídico.
Basta ver el entusiasmo y la pasión que muchos catedráticos jóvenes
ponen en los aspectos de forma de la enseñanza y de su metodología, para
advertir que única o principalmente se les representa la conveniencia de
mejorar la manera de transmitir conocimientos jurídicos a los estudiantes, sin conceder
importancia a lo que parece más esencial, esto es, la naturaleza de los
fenómenos, las ideas y teorías que van a ser dados a conocer…”.
Eduardo NOVOA MONREAL. Un escamoteo de los juristas: el concepto de propiedad.
Eduardo NOVOA MONREAL. Un escamoteo de los
juristas: el concepto de propiedad.
“El concepto de propiedad trasciende ampliamente el campo del derecho,
pues se trasforma en un elemento irreductible del sistema económico que rige en
una sociedad concreta y en la variable más esencial de su régimen social. Con
ello aparecen manifiestas sus vinculaciones con el proyecto político que recibe
acogida en esa sociedad y se hacen evidentes, por otra parte, sus implicaciones
filosóficas y éticas. ‘Difícilmente podría encontrarse, por ello, una categoría
jurídica de mayor resonancia social y más definitoria de la forma que asume la
organización social de un país, que la propiedad…".
DERECHO, POLÍTICA Y DEMOCRACIA. Por Eduardo NOVOA MONREAL.
Intereses, ideologías y derecho
Los derechos fundamentales del hombre como límite de la ley
Crítica del contenido de la enseñanza del derecho
Un escamoteo de los juristas: el concepto de propiedad
Bases para una auténtica democracia
Las circunstancias políticas en Chile
El difícil camino de la legalidad
Desestabilización, caída e involución
Pulse imagen para abrir…
Robert CASTEL. El proceso de individualización: fragilización de los soportes de identidad frente a las transformaciones del capital y del trabajo.
El proceso de
individualización: fragilización de los soportes de identidad frente a las
transformaciones del capital y del trabajo.
Por Robert CASTEL.
“…Eso es precisamente estar protegido desde el punto de vista social en una sociedad de individuos: que estos individuos dispongan, por derecho, de las condiciones sociales mínimas de su independencia. La protección social es así la condición de posibilidad para formar lo que he llamado, siguiendo a León Bourgeois, una sociedad de semejantes: un tipo de formación social en cuyo seno nadie está excluido porque cada uno dispone de los recursos y de los derechos necesarios para mantener relaciones de interdependencia (y no solamente de dependencia) con todos. Es una definición posible de ciudadanía social. Es asimismo una formulación sociológica de lo que en términos políticos se denomina una democracia.
Se sabe que desde hace un cuarto de siglo
ese edificio de protecciones montado en el marco de la sociedad salarial se ha
fisurado, y que sigue resquebrajándose bajo los golpes propinados por la
hegemonía creciente del mercado…”.
El 12 de marzo de este año, murió el
sociólogo y activista social francés Robert Castel, autor de obras como Las metamorfosis de la
cuestión social y La inseguridad social ¿Qué es estar protegido?,
líneas de cuyo epílogo acabamos de reproducir (traducción publicada por Ed.
Manantial, de Buenos Aires).
Ahora, traemos su aporte para la Cátedra
UNESCO, El proceso de individualización: fragilización de los
soportes de identidad frente a las transformaciones del capital y del trabajo, incluido en
el volumen colectivo Manifestaciones actuales de la cuestión social. …ABRIR DOCUMENTO…
El cobre chileno: de su nacionalización a su desnacionalización. Por Orlando CAPUTO y Graciela GALARCE.
El cobre chileno: de su nacionalización a su
desnacionalización.
Por Orlando CAPUTO
y Graciela GALARCE. …ABRIR DOCUMENTO…
Del uso alternativo del Derecho al garantismo: una evolución paradójica. Por María De Lourdes SOUZA.
Del
uso alternativo del Derecho al garantismo: una evolución paradójica.
Por María De Lourdes SOUZA.Reflexión de la gran paradoja que implica el cambio de las tesis alternativistas (que hicieron historia en los años sesenta-setenta) a la teoría del garantismo (que se afirma como nuevo paradigma en los años ochenta-noventa). Cabe preguntar, en principio, por qué esta transmutación constituye una paradoja…
ABRIR Del uso alternativo del Derecho al garantismo: una evolución paradójica...
Roberto BERGALLI. Sistema penal y problemas sociales.

Sistema penal y problemas sociales.
“…El uso original de la expresión control social fue
hecho en atención a los serios problemas que afectaban la imprescindible
necesidad de organizar, desde el presupuesto de la integración con y en la
sociedad receptora, a las masas de inmigrantes provenientes de tantos ámbitos
culturales, étnicos, religiosos, lingüísticos diversos, las cuales llegaban en
las últimas décadas del siglo XIX y en las primeras del XX a los Estados Unidos
de Norteamérica. Pero, la convocatoria que promovió uno de los más grandes
movimientos migratorios que conoce la historia social en Occidente nacía con la
urgente necesidad de fuerza-trabajo, generada por el descomunal proceso de
industrialización que tuvo lugar en aquella entonces naciente…”…
Abrir documento...Eduardo NOVOA MONREAL. Proceso de generación del delito...
Eduardo NOVOA MONREAL.
Proceso de generación del delito. Tentativa y delito imposible.
Abrir documento...
Proceso de generación del delito. Tentativa y delito imposible.
Abrir documento...
Eduardo NOVOA MONREAL. La renovación del Derecho. 1968.
Eduardo NOVOA MONREAL.
La renovación del Derecho.
1968.
Discurso de Incorporación a la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, del Instituto de Chile.
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La renovación del Derecho.
1968.
Discurso de Incorporación a la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, del Instituto de Chile.
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LAS RECIENTES ESCUELAS CRÍTICAS DEL DERECHO
LAS RECIENTES
ESCUELAS CRÍTICAS DEL DERECHO
Una de las variadas facetas de Eduardo NOVOA implica su
aporte a escuelas críticas del Derecho. Su contribución no sólo se concretó en
su conducta profesional, por la que junto a otros y mediante la localización y ejercicio
de instrumentos jurídicos, colaboró lealmente con el gobierno de Salvador
Allende, sino también, antes y después, sistematizando ideas para nutrir una
crítica constructiva y progresiva.
Sin ir más
lejos, en su El Derecho como obstáculo al
cambio social, anota la importancia de la interpretación y de sus métodos.
Sobre tal libro, recordamos que a comienzo de los años 90 nos comentaba su
satisfacción por las numerosas ediciones en el extranjero y, a la vez, su
desazón por la proscripción -de hecho- recibida en Chile.
Expresa en dicho
texto: “parece correcta la posición de
RADBRUCH cuando propone que la interpretación jurídica no se reduce a pensar
posteriormente algo que ya había sido pensado antes por el legislador, sino en
llevar lo pensado por éste hasta el final consecuente del proceso de
pensamiento, pues la interpretación ha de desarrollar y poner de manifiesto el
contenido de sentido inmanente de una proposición jurídica” (10ª edición,
Siglo XXI editores, México D.F., 1991, pág. 208).
NOVOA apreció
la importancia que late en la interpretación finalista-teleológica, corriente
que continúa poseyendo enorme valor teórico y práctico.
Del mismo
NOVOA, y en esta área, destacó, también, su Elementos
para una crítica y desmitificación del Derecho (Ediar, Buenos Aires,
1985).
A propósito de recientes escuelas críticas
al formalismo-conceptualismo, bien
escrito y útil es el estudio del jurista brasileño Antonio Carlos WOLKMER, Introducción al pensamiento jurídico
crítico. Insertamos sus tres primeros capítulos:
Para complementar dichas ideas,
también útil y bien escrito es el trabajo de María De Lourdes SOUZA, Del uso alternativo del Derecho al garantismo: una evolución paradójica.
BAJAR DOCUMENTO…LIBRO COLECTIVO EN HOMENAJE A EDUARDO NOVOA MONREAL...
Valorable es el esfuerzo desplegado y
que fructificó en un interesante texto colectivo, en homenaje a Eduardo
NOVOA.
Alberga variados artículos, incluyendo la autoría de ZAFFARONI, MIR PUIG
y PARMA.
Especialmente destacable es el aporte de Myrna VILLEGAS DÍAZ, el cual,
junto a otros estudios que el volumen reúne, acreditan la existencia de autores
nacionales que encarnan tanto gran rigor como preocupación por enfocar su labor
en problemas de la gente; ajenos a concentrar tareas en examinar cuántos
ángeles caben en la cabeza de un alfiler, como ironizaba RIVACOBA respecto de
cierta doctrina.
VILLEGAS, distante de posturas acomodadas, sumisas o pusilánimes, realiza un valioso
aporte dogmático; más incluso si entendemos, como RIVACOBA, que “… la dogmática, para ser tal, y no una exégesis
presuntuosa o una reelaboración temerosa del ordenamiento, o sea, para alcanzar
verdadera dignidad científica y posibilitar una aplicación adecuada y proficua
de las diversas instituciones que lo componen, no puede encerrarse en el
conjunto de normas que lo integran, sino que tiene que mirar y escrutar antes,
bajo y alrededor de él, e incluso, con inquietud prospectiva, hacia adelante,
coronando la reconstrucción crítica del ordenamiento que y como es con la
propuesta políticocriminal de lo que y como debe ser; la cual, aun cuando no
llegue a plasmarse en una nueva realidad jurídica, no deja por ello de ser
dinámica y fecunda y de contribuir a la evolución y creación del Derecho” (del Prólogo de “Función
y aplicación de la pena”, 1993).
Varios artículos del volumen se
preocupan por develar rasgos y consecuencias de cierta tendencia que, teñida de
conceptos reaccionarios, inequívocamente desfigura al Derecho penal.
Anecdóticamente, se observa un lenguaje editorial en parte equívoco -y
rebuscado- (postmodernidad, palingenesia).
NOVOA se caracterizó -en su Curso y
estudios, y en su tarea docente y forense-, por combinar rigor con
accesibilidad y sencillez, haciéndose entender certeramente.
Lo esencial es que el volumen colectivo concreta el aprecio intelectual
y la valoración ética y conductual de sus impulsores hacia NOVOA. Que comparten
su preocupación por el Derecho penal y por el prójimo.
Siendo un texto cuya versión original está en
la web -por tanto que son sus propios editores quienes le han subido-, le
enlazamos:
www.eduardo-novoa-monreal.blogspot.com
Eduardo NOVOA MONREAL: ¿VÍA LEGAL AL SOCIALISMO? EL CASO DE CHILE 1970-1973.
Enlace al estudio de Eduardo NOVOA:
Pulse sobre imagen...
INVITACIÓN A SEMINARIO SOBRE DERECHOS HUMANOS.
INVITACIÓN
La
Asociación Americana de Juristas, AAJ, es una organización no gubernamental con
estatuto consultivo en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas,
que agrupa juristas de toda América.
Este
año celebrará un Seminario Continental y
Asamblea de Ramas, los que por acuerdo de la Conferencia de 2011 que se
realizó en San José de Costa Rica, se efectuarán en Santiago de Chile la última
semana de septiembre.
El
titulo del Seminario es “La Justicia Universal y los Derechos Humanos”,
teniendo los ponentes amplia autonomía para tratar el tema desde el punto de
vista que entiendan adecuado.
El
Seminario se realizará el día jueves 27 de septiembre en la Casa del Maestro,
Catedral 2395 (esq. de Bulnes - Metro Cumming) a partir de las 9 de la mañana.
La
Clausura se efectuará el viernes 28 de septiembre a las 19 horas en el Salón de
Diputados del Congreso Nacional en Santiago.
La
AAJ tiene ramas en la mayoría de los países americanos, incluidos Canadá y
Estados Unidos. Su presidente continental es Vanessa Ramos, portorriqueña que
vive en Nueva York.
La
Rama Chilena posee el siguiente directorio:
José Galiano Haensch, Presidente Honorario.
Ramón
Vargas Heyer, Presidente.
Juan
Subercaseaux Amenabar, Secretario General.
Fabiola
Letelier del Solar, Vicepresidenta.
Manuel
Jacques Parraguez, Vicepresidente.
Juan
Guzmán Tapia, Vicepresidente.
Estrella
Zúñiga Poblete, Directora.
Yénive
Caviares Sepúlveda, Directora.
Temas del Seminario.
“LA JUSTICIA UNIVERSAL Y LOS DERECHOS
HUMANOS".
*
Democracia, Participación, Asamblea Constituyente. El respeto a la voluntad de
los pueblos.
*
Soberanía y el derecho a la libre determinación
*
Los Derechos de los Trabajadores ante la
crisis.
*
Lucha contra la impunidad.
En
relación con estos y otros puntos que se presenten durante las sesiones, los
ponentes se referirán a temas candentes del momento, tanto en el plano nacional
como internacional.
27
de Septiembre de 2012, de 9 a 20 horas, Casa del Maestro, Catedral 2395,
Santiago.
Clausura:
28
de Septiembre 18.30 horas, Sala de
Diputados, Edificio del Congreso Nacional en Santiago.
-------------
Inscripciones e informaciones: aajchile@gmail.com
Santiago,
13 de septiembre de 2012.
…………………..
SOBRE EL CONCEPTUALISMO.
Sobre el conceptualismo.
Por Eduardo Novoa Monreal.
Desde el interior del derecho apenas hay estudios destinados a conectarlo con las demás ciencias sociales y a explicar la interrelación que los une. Los juristas han acostumbrado a considerar su disciplina como un sistema cerrado, que se basta a sí mismo y que no necesita asomarse a otra clase de conocimientos, salvo, tal vez, a una ciencia natural de muy limitado alcance, como es la medicina forense, o a la criminología, estimada conveniente tan solo para el estudio del derecho penal y del derecho penitenciario.
Por Eduardo Novoa Monreal.
Desde el interior del derecho apenas hay estudios destinados a conectarlo con las demás ciencias sociales y a explicar la interrelación que los une. Los juristas han acostumbrado a considerar su disciplina como un sistema cerrado, que se basta a sí mismo y que no necesita asomarse a otra clase de conocimientos, salvo, tal vez, a una ciencia natural de muy limitado alcance, como es la medicina forense, o a la criminología, estimada conveniente tan solo para el estudio del derecho penal y del derecho penitenciario.
Es cierto que desde las ciencias sociales se ha procurado esclarecer el
papel del derecho en la vida de las sociedades humanas, pero eso se ha hecho
muchas veces sin lograr penetrar en la comprensión cabal de lo jurídico.
Pareciera que el discurso jurídico y su lenguaje, a veces hermético, surtiera
un efecto intimidante para los demás científicos sociales y que ciertas
teorizaciones abstractas, a las cuales ellos no están acostumbrados, tuvieran el
efecto de dificultar aquella comprensión. Con todo, la mayoría de los expertos
en las ciencias sociales cree hoy que el derecho no tiene ese contenido excelso
que le atribuyen los juristas y que él no es otra cosa que una de las técnicas
destinadas a obtener de los hombres un determinado comportamiento social.
Estos esfuerzos no han logrado abrir brecha en la mentalidad de los
juristas, para quienes la más acariciada tesis sigue siendo que el derecho
tiene por finalidad propia imponer en la sociedad un orden basado en la
justicia. Bastaría una ligera revisión de unas cuantas legislaciones y de la
realidad social a la que ellas se aplican, para que quedara en evidencia lo
utópico de esa concepción; pero los juristas no son hombres habituados a
encarar la realidad social y prefieren vivir en un mundo abstracto e idealizado
en el que conviven sólo con normas expresivas de un deber ser.
Basta que la organización social deba ser de una manera dada conforme a
los preceptos legales, para que el jurista, con precipitada proyección y
traspaso de conceptos, se incline a creer firmemente que todo eso tiene
efectividad y que sucede realmente de la manera prescrita. Esto lo ayuda a
encerrarse en un mundo abstracto de entelequias dentro del cual imagina que el
derecho es el valor social supremo y que su estudio asegura el conocimiento más
completo posible de los conflictos sociales y de su solución. ¿No fueron,
acaso, abogados y hombres de derecho los que condujeron la vida y organización
de la mayor parte de los países de Occidente hasta hace pocas décadas?
Nótese que se produce un doble equívoco. Por una parte, los juristas
tienen tendencia a creer que las sociedades viven realmente su derecho
legislado. Por otra, tienden a valorar ese derecho legislado como una nota muy
positiva y favorable para alcanzar una vida social más perfecta. Y si profesan
ese individualismo que meció la cuna de todos los principios jurídicos
generales que hasta hoy son tenidos como la esencia misma de la justicia,
estarán dispuestos a jurar que el segundo extremo es absolutamente cierto, en
tanto ese derecho legislado sea de corte liberal individualista, como lo es
todo derecho tradicional.
Deseamos aportar algunas reflexiones, consideraciones y observaciones que
muestran el enorme desliz que anida en toda esa posición. Pues aunque somos
juristas que hemos bebido en la misma fuente, creemos habernos desprendido de
toda la mítica que se nos infundió en su momento.
Es bien difícil remover tesis y principios que claramente tienen por fin
mantener un sistema de organización social defectuoso e injusto, cuando a
través de siglos ellos han sido proclamados, por mentes muy precarias y
prestigiosas, como aspectos fundamentales de una juridicidad que representa a
la justicia más satisfactoria.
Al hablar aquí de derecho nos referimos al derecho objetivo, bien sea
considerado como sistema normativo que se aplica en una sociedad determinada en
un cierto momento histórico (derecho romano, derecho francés, etc.), bien sea
como un conjunto de conocimientos teóricos relativos a los fenómenos jurídicos,
los cuales serían válidos en más de un tiempo y lugar. Conviene advertir que es
una parte de este último el que sistematiza, ordena, estructura y extrae los
principios generales, instituciones y categorías que fluyen del conjunto de las
normas jurídicas primeramente mencionado. De este modo, el estudio teórico del
derecho, al cual tantos confieren el carácter de científico, concluye
utilizando como su objeto principal a las normas jurídicas del derecho
positivo.
Nuestro propósito es plantear un enfoque diferente acerca del derecho,
que lo exhiba en su verdadero carácter, esto es, como un instrumento de
ordenación social conforme a un plan previo que le es suministrado por la
ideología que anima al grupo que efectivamente dispone del poder. Tal
ordenación versa sobre el comportamiento externo del hombre que vive en
sociedad y se dirige a imponer un régimen de organización del conjunto, de
determinación de conductas individuales y de equilibrio y relación entre los
diversos miembros de la sociedad y entre ésta y ellos. No hay manera de pensar
en un derecho real que esté desligado de una determinada concepción de lo que
deben ser la vida social y su organización.
Es normal que las ideologías que aplican e imponen los grupos dominantes
sean presentadas por éstos como las más apropiadas para el bien de la sociedad
y de todos sus miembros. Así el grupo dominante se hace perdonar la fuerza que
aplica para asegurar el respeto de las normas impuestas por él. Pero este
empleo de la fuerza dista de ser una característica esencial del derecho, como
podría deducirse de las expresiones de KELSEN relativas a que éste es un orden
coactivo que reglamenta el uso de la fuerza en las relaciones sociales,
reservándose el monopolio de ella. Esa coactividad es tan sólo una consecuencia
de la ordenación que se impone a los seres humanos y ésta no se obtiene
únicamente mediante la fuerza.
La función del derecho y el papel del jurista es proporcionar un conjunto
completo, armónico y eficiente de normas para la vida social, de acuerdo con el
modelo que para ésta tenga concebido quien ejerza el poder, y, luego,
proporcionar las reglas técnicas conforme a las cuales ese sistema normativo
deba ser aplicado en la vida real. Por consiguiente, la misión del derecho no
llega más allá de dar reglas de conductas eficaces y bien coordinadas, de
proponer sanciones adecuadas para el caso de su violación y obtener que la
realidad social se amolde efectivamente a ellas.
Todo esto nos evidencia que el derecho sirve al poder dominante y está
determinado, en cuanto al contenido y sentido de las reglas formales que lo
integran, por la política. Y en cuanto la política es expresión de intereses de
grupos o de capas sociales, el derecho se convierte también en expresión de
tales intereses. ¡Qué lejos queda todo esto de ese derecho idealizado que
generalmente sustentan los juristas!
Una de las tareas que más nos ocupa es poner de manifiesto este verdadero
carácter del derecho. Logrado esto, es preciso mostrar las razones por las que
ha podido sostenerse tan largo tiempo el concepto que tenemos por erróneo, para
lo cual son convenientes algunas referencias a la enseñanza y al estudio del
derecho y a las habilidades que despliegan los juristas tradicionales para
seguir manteniendo la concepción mítica de él.
Pero, el que exhibamos el verdadero carácter del derecho no implica
rechazar que él pueda ser instrumentado en una forma positiva para la vida
social ni afirmar que él sea indiferente, como pura técnica, para el establecimiento
de una auténtica democracia. Para ello, naturalmente, hemos optado por una
determinada concepción de la sociedad, de su organización y de la actividad de
sus miembros, que va a ser el modelo al cual va a servir un derecho liberado de
idealizaciones y de mitos. Esa concepción se basa en el respeto de los derechos
fundamentales del hombre, pero no sólo en el respeto de los derechos
individuales, como muchas veces lo entiende el jurista tradicional, sino
también en el respeto de todos los derechos sociales.
…
…
EDUARDO NOVOA Y LA ACADEMIA DE CIENCIAS SOCIALES DEL INSTITUTO DE CHILE.
En 1987, por fin Eduardo Novoa
pudo reingresar al país.
Siendo miembro de número de la
Academia de Ciencias Sociales, del Instituto de Chile, expuso su posición
mediante carta dirigida al entonces presidente de la
citada corporación.
Su texto –que reproducimos a
continuación- es ilustrativo.
La desnaturalización de la mencionada
entidad se agudizó en los años siguientes.
Digamos que, durante la
detención de Pinochet en Londres, dicha Academia convocó a reunión, en la cual
se abordaría un voto de rechazo a tal medida, y a la resolución judicial que la promovió. Si no nos equivocamos,
de sus miembros sólo dos se negaron a avalar tan curioso voto, siendo uno de
ellos Manuel de Rivacoba. En tal época, ya privadamente, Manuel confesó su
decepción personal por la ausencia a dicha sesión de otro miembro,
informado de lo que se trataría.
……………………………………………………………………………………………………………….…
Santiago, 15 de
julio de 1987.
Señor Presidente de la Academia Chilena de Ciencias
Sociales
don Carlos Martínez Sotomayor.Presente.
Señor Presidente:
el gobierno militar ha levantado la prohibición que
me impuso hace años para retornar al país; por esta razón me propongo reanudar
aquí mis actividades habituales de estudio. Usted me ha hecho saber de modo
gentil y cordial que agradezco,
sus deseos para que yo me incorpore a las actividades de la Academia Chilena de
Ciencias Sociales, de la que formo parte desde 1968 en el sillón número seis.
Antes de
tomar resolución me he impuesto de las actividades que está desarrollando la
Academia y de su actual
composición, profundamente alterada desde 1973. He sabido, pues,
del extraordinario crecimiento de ella, manifestado en la duplicación del
número de sus sillones (de 18 a 36). También he conocido las nuevas
designaciones que se han hecho en su seno, muchas de las cuales yo desconocía
debido a mi prolongado exilio.
En un cuerpo científico que se autogenera, como es el caso de la Academia,
resulta peligroso un gran aumento de sus miembros, porque se corre el riesgo
de que las designaciones lleguen a recaer en personas que no llenen las
calidades de excelencia necesarias para un desempeño adecuado. Con razón la
propia Academia ha restringido sus facultades, disponiendo que en las vacantes
nuevas no se designarán más de cuatro académicos de número al año. Pero, aun
con esta precaución, asalta el temor de que tanto cargo pueda no recaer siempre
en científicos de alta valía como lo requiere el cumplimiento de los fines de
la Academia.
Esta
consideración tan general se precisa y reafirma cuando se examina la
integración de la Academia durante los años de mi ausencia. En efecto aparecen
en la lista de nuevos miembros académicos, aparte de algunos auténticos
valores intelectuales, personas que carecen de una producción científica
objetiva o que parecen designados para corresponder obsecuencias con el poder
autoritario o cuyo mejor antecedente parece encontrarse en su vinculación
estrecha con poderosa empresa mercantil. Lo malo es que todos ellos, en
conjunto, pasan a adquirir un poder determinante para la composición futura de
la Academia.
Si yo estuviera
equivocado en lo antes expuesto, de todos modos sería posible añadir que la
composición actual de la Academia ignora, en varios casos, una selección que se
atenga exclusivamente a criterios científicos y neutra ante cualquier
solicitación de naturaleza política o ideológica. Basta recorrer la lista de
académicos de número para advertir que abundan nombres de personas adscritas a
la línea más extrema del pensamiento tradicional. Destacan especialmente
varios miembros que pertenecen a una
agrupación religiosa que elude la publicidad y que se caracteriza por ceñirse a
criterios sociales sectarios ampliamente sobrepasados. Se ha privilegiado, así,
al pensamiento integrista por sobre un humanismo muy difundido en los círculos
más prestigiosos de la intelectualidad chilena. Este hecho no podrá menos de
provocar una explicable reacción de parte de otros grupos, como la masonería
(la cual también cuenta con cierto número de adherentes dentro de la Academia).
Consecuencia de esto será que al expirar el siglo XX se reeditaría en el seno
de la que debiera ser la principal corporación científico-social chilena, una
pugna inaparente aunque real, que estaría buena para los mejores años del
siglo XIX. Ciertamente que este ambiente no parece apropiado para lograr una
mejor selección de los académicos.
Si todo lo
expuesto no fuera sino una ilusión mía, ajena en absoluto a la realidad, en
todo caso debería yo mantener mis críticas a las designaciones de académicos
de número efectuadas en los últimos trece años, debido a la completa falta de
pluralismo que se advierte en ellas. El que entre tanto académico designado no
haya algunos que representan o sostengan clara y abiertamente el pensamiento
social de izquierda -no obstante el reconocido eco que este tiene entre los
científicos sociales chilenos- es una prueba aplastante de que en los acuerdos
selectivos no prevalecieron ni amplitud de criterio ni tolerancia con ideas
diferentes de las propias ni auténtica independencia de juicio.
Si algo
caracteriza el moderno estudio de las ciencias sociales es precisamente que
quienes lo cultivan y profundizan
son los primeros en criticar el aparente orden establecido y en comprometerse
en la búsqueda de nuevas formas de organización social más humanas, más
solidarias y más justas. ¿Cómo no va a ser chocante, entonces, que no se hayan
tenido en cuenta otros nombres de científicos sociales de avanzada? ¿Es admisible
que corrientes ideológicas que disfrutan ya de las ventajas del poder y de un
alto bienestar económico quieran, además, apropiarse de organismos científicos
costeados con fondos públicos, que bien orientados podrían facilitar una
discusión crítica especializada de alto nivel sobre la organización social
chilena?
Nada más
ajeno a mi ánimo que invocar un desprestigiado "cuoteo" para las
designaciones académicas; lo que rechazo es que mientras en Chile sobreviene
un vigoroso interés por posiciones político-sociales de muy amplio espectro y
se multiplican el estudio y la profundización de las ciencias sociales,
quienes profesan añejas tendencias exclusivistas se reserven la designación de
los cargos en una Academia que debiera ser representativa de toda la variedad
de doctrinas, escuelas y metodologías que pueden ponerse en práctica en el
campo de las ciencias sociales. Un afán de esta clase llegaría a convertirse en
una verdadera falta ética, en cuanto grupos minoritarios pretendan atribuirse
posibilidades que son de todos, con claro ánimo de mantener intocado un
"status" que los favorece.
Nadie
olvida que la ciencia carece de color político y que debe permanecer neutral ante
las diferentes ideologías, pero esto no contradice lo antes expuesto sino que,
al contrario, lo reafirma, desde que me opongo a que los más importantes medios
públicos de estudio, progreso y difusión de las ciencias sociales queden en la
disponibilidad de grupos ideológicos reducidos.
Admito que
en la composición de la Academia Chilena de Ciencias Sociales se encuentran
prestigiosos nombres de estudiosos progresistas e, incluso, avanzados, pero su
número relativamente reducido no permite que sea modificada ni ahora ni en el
futuro esa tendencia de la que disiento.
En tan difíciles circunstancias estimo que
debo asumir la única actitud posible: ante lo que ocurre y yo no puedo
modificar, tan opuesto a lo que demandan el progreso de las ciencias sociales
y las conveniencias nacionales, no debo participar en las reuniones de la
Academia. Sé que la calidad de académico es irrenunciable y por eso no llego
más allá.
Señor Presidente:
le agradeceré dar a conocer
la presente nota en la próxima reunión de la Academia, disponer que ella se
inserte completa en el acta correspondiente y comunicarme las decisiones que a
su respecto adopte la corporación.
Lo saluda muy atentamente
Eduardo Novoa Monreal.
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